El acento, signo distintivo de la lengua francesa, da carácter a la vocal, de la misma manera que aquí afirma nuestra identidad colectiva. La Ciudad de Québec, cuna de la francofonía en América del Norte, es su capital y su abanderada.

El acento, por su forma y su altura, rinde homenaje al cabo Diamante, este relieve geográfico a partir del cual hemos forjado nuestro destino. Subraya asimismo los mil y un contrastes donde se expone nuestra diferencia: nuestro rostro europeo y nuestro dinamismo norteamericano, nuestra creatividad al servicio de la cultura y el conocimiento, nuestra historia a la sombra de las murallas y los campanarios, nuestros veranos festivos y nuestros inviernos acogedores...

La Ciudad de Québec, joya del patrimonio mundial, conjuga su pasado en presente para construir su futuro. Es en la Ciudad de Québec donde pusimos primero un acento en América. Hoy, reivindicamos el derecho a llevar este acento para que sea oído y resuene en el mundo entero.

Porque la Ciudad de Québec es única.
Porque estamos orgullosos de ella.
Porque somos Québec, l'accent d'Amérique.